El precioso carisma fundacional de Santa María Josefa del Corazón de Jesús pervive, se refuerza y renueva generación tras generación a través de sus Hijas, las Siervas de Jesús. Seducidas por Jesús y respondiendo a un mismo llamado, encuentran en la Comunidad el lugar de crecimiento y apoyo para luego proclamar y manifestar los valores del Reino.
   En la oración personal y comunitaria encuentran las Siervas de Jesús un medio esencial para crecer en la intimidad divina y para descubrir el rostro del Señor en el corazón de aquellos a los que El invita a amar y a servir.  
El ideal de las Siervas de Jesús es servir a Dios en los enfermos, ancianos, necesitados y niños. Se esfuerzan con espíritu de servicio, humildad y sencillez por mostrar a Dios y servir especialmente a quienes son menos amados y están más necesitados, el amor con el que el mismo Cristo ama.
La vida de las Siervas de Jesús es fascinante. Cada día, cada noche, es un regalo de Dios que se le puede devolver más lleno por el AMOR y SACRIFICIO, expresados en la entrega al Hermano enfermo y necesitado. Para ellas, sacrificarse por los demás no es renunciar a ser feliz. Es SER FELIZ haciendo FELICES A LOS DEMAS.