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general del Bilbao del siglo XIX. Al lado de la Iglesia
de la Merced se ve la primera casa que fuera de las Siervas
de Jesús |
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El
primer tercio del siglo XIX será el de la lucha contra el
dominio francés en tierras españolas, y las reacciones
surgirán poco después entre los dos bandos que se
disputarán el trono español: carlistas y liberales.
Encontrándose
Bilbao en territorio obligado de paso para las tropas francesas,
no es extraño que su población se viera obligada a
huir para salvar la vida. El ayuntamiento bilbaíno, casi
en masa, tomó el camino del exilio mientras durara la ocupación
francesa.
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El primer tercio
del siglo XIX será el de la lucha contra el dominio francés
en tierras españolas, y las reacciones surgirán poco
después entre los dos bandos que se disputarán el
trono español: carlistas y liberales.
Encontrándose
Bilbao en territorio obligado de paso para las tropas francesas,
no es extraño que su población se viera obligada a
huir para salvar la vida. El Ayuntamiento Bilbaíno, casi
en masa, tomó el camino del exilio mientras durara la ocupación
francesa y entre los que huyeron encontramos una familia de comerciantes,
la de Narciso de Ibargüengoitia, regidor de la villa, acompañado
de su esposa y cuatro hijos de pocos años.
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A merced de
los invasores, mandados por el general francés Merlín,
Bilbao fue saqueada y todo aquel que se opusiera, fusilado sin compasión,
cerradazas al culto de las iglesias y la población amedrentada.
El boquete de Ibeni se había convertido en puerta abierta
al invasor, que durante más de dos meses se enseñoreó
de la Villa. Sólo el 22 de octubre, gracias a las protestas
de D. José de Mazarredo, ministro de Marina de José
Bonaparte, se logró controlar la situación.
Los Ibargüengoitia
volvieron a su casa del Caso Viejo, y a su actividad comercial,
recompuesto su nivel económico, y aumentada la familia. Así,
vemos por el Libro de Bautizos de la parroquia de Santiago que ...el
ocho de septiembre de 1815, yo D. Vicente Fernández, Cura
teniente de la Iglesia Matriz del Señor Santiago de esta
Villa de Bilbao, bauticé a un niño, al que puse por
nombre Mariano José, nació a las doce y tres cuartos
del mediodía, hijo legítimo de D. Narciso de Ibargüengoitia
y Doña Felipa de Zuloaga, naturales y vecinos de Bilbao...
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La
Alameda de Mazarredo, en Bilbao
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La casa donde
nació D. Mariano no ha podido ser identificada. Según
el empadronamiento bilbaíno aparecen Ibargüengoitias
en distintas calles y plazas del casco Viejo Bilbaíno, pero
no se puede asegurar nada en concreto.
Fue confirmado
el 4 de agosto de 1818 en la iglesia Matriz del Señor Santiago
del el Ilmo. Sr. D. Atanasio de Puyol y Poveda, Obispo de Calahorra-La
Calzada, a la que por aquel tiempo pertenecía Bilbao. Con
él, ese mismo día recibieron el sacramento de la Confirmación
sus hermanos Hilarión Antonio, Ignacio de Ildefonsa.
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Los 9 hermanos
Ibargüengoitia están bautizados en distintas parroquias
de Bilbao lo que demuestra que los padres cambiaban de domicilio.
La mayoría murieron prontamente, y lo que es más de
destacar es que ninguno de ellos llegó a contraer matrimonio.
Mariano sobresalió
muy pronto por una cualidad sorprendente, y muy ventajosa para la
tradición comercial de la familia: su dominio de las matemáticas;
era capaz de realidad de memoria los cálculos más
difíciles, lo que hacía presagiar un brillante porvenir
para el comercio. Pero él tenía otros proyectos.
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Iglesia
y puente de San Antón
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Los estudios
primarios los realizó privadamente, pero no sabemos con qué
maestro, ni quien fue el que le enseñó a escribir
con aquel primor que demostró en su vida. Más adelante,
cuando ya se decide a adentrarse en las ciencias eclesiásticas,
tampoco frecuentó un seminario, sino que estudió en
privado con D. Félix Azcuénaga, examinándose
por libre en la Universidad de Valladolid y asistiendo de oyente
a algunas materias.
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Plaza
de la Virgen Blanca. Vitoria
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En 1839 Mariano
se encuentra en Larrabezúa, y en calidad de refugiado, solicita
la admisión a la Tonsura Clerical, para ser ordenado sacerdote.
El 4 de abril
de 1840 Marino de Ibargüengoitia recibe el diaconado en Roma,
y el 18 de ese mismo mes y año es ordenado sacerdote en la
Basílica romana de san Juan de Letrán, siendo papa
Gregorio XVI.
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¿Por
qué Mariano se ordena sacerdote en Roma y no en España?
Porque el régimen liberal de Isabel II no había sido
reconocido por la Santa Sede y no existían relaciones diplomáticas
España-Vaticano; la mayoría de los obispos españoles,
estaban desterrados o depuestos, como era el caso del de Calahorra
; por eso Mariano salió de España para ordenarse sacerdote.
A su vuelta
a Bilbao, recién ordenado, lo encontramos ejerciendo su monasterio
en la Parroquia de San Antonio Abad, de la que será nombrado
Párroco el 27 de noviembre de 1858; en 1860, examinador Sinodal;
vocal de la Junta de Beneficencia en 1864 y Párroco de Santiago
el 23 de Junio de 1873.
En 1862 se crea
la Diócesis de Vitoria, a la que pertenece también
Bilbao; D. Mariano es nombrado Misionero Apostólico por el
Papa pío IX y recorre la diócesis predicando misiones
y ejercicios espirituales a sacerdotes y comunidades religiosas.
En 1857, comisionado
por las Juntas Generales del Señorío de Vizcaya, reunidas
en Guernica, tramita la fundación en Bilbao de las Religiones
de Ntra. Sra. del Refugio, para la rehabilitación de las
mujeres extraviadas.
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En 1859 se interesa
por la venida de las Religiosas de la Cruz a Bilbao, para que se
hagan cargo de las instrucciones de las jóvenes pobres, y
en 1871 interviene activamente en la fundación de las Siervas
de Jesús de la calidad, ayudando a Santa Mª Josefa Sancho
de Guerra, la Fundadora, y siendo el director y Padre, redactor
de las Constituciones y consejo providencial.
Como Párroco,
su actividad fue incansable: el promotor de las primeras Comunicaciones
solemnes de niños, introductor del Mes de María
en Bilbao, instauración del culto al Cristo de la Misericordia
en la Parroquia de Santiago, y de la archicofradía del Purísimo
Corazón de María para la conversación de los
pecadores, la Congregación de San Luis para atender a la
juventud y las Conferencias de San Vicente de Paul en ayuda de los
pobres.
Como escritor,
su obra cumbre en Los Ejercicios Espirituales para sacerdotes
según el método de san Ignacio de Loyola. Otro libro
es el Método para facilitar la adquisición de
las virtudes por medio del examen particular y la traducción
del italiano del Tratado sobre la usura del abate Mastrofini.
En suma, un sacerdote ejemplar, docto y respetado.
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Un
grupo de Siervas de Jesús con su Fundadora
Santa Mª Josefa a la cabeza.
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D.
Mariano entregando el breve pontificio de aprobación
a la Madre Fundadora.
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Pero D. Mariano
será desterrado de Bilbao en plena guerra carlista. De Julio
de 1874 a marzo de 1876 D. Mariano Ibargüengoitia tiene que
ausentarse de su parroquia de Santiago porque ha sido encarcelado
y enviado al destierro. El lugar del destierro no está del
todo claro. En carta de 25 de julio de 1874, al día siguiente
de su encarcelamiento, comunica al Obispo de Vitoria que debe exiliarse
en Torrelavega, Diócesis de Santander. Pero pocos días
después escribe a su Obispo desde Zumaya, en Guipúzcoa,
pero la tradición de las Siervas de Jesús refiere
que estuvo desterrado en varios pueblos de Vizcaya: Ermua, Plencia,
Elorrio y Durango adonde se trasladaba Santa Mª Josefa sancho
para entrevistarse con él.
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A complicar
más las cosas interviene otra noticia que nos afirma que
D. Mariano estuvo desterrado en Valladolid, y allí trabó
amistad con D. Cristóbal Rubio del Campo, Canónigo
de esa Diócesis y confirmada por la abundante correspondencia
epistolar entre los sacerdotes.
¿Por
qué fue desterrado D. Mariano, un sacerdote respetadísimo
en Bilbao y que gozaba de tal prestigio? No lo sabemos a ciencia
cierta. Quizás el ir y venir de D. Mariano para visitar a
las religiosas del Refugio, huidas a Munguía, hizo entrar
en sospechas a las autoridades liberales de Bilbao, que se temieron
algún asunto de espionaje y para evitarlo desterraron a D.
Mariano.
A su vuelta
del destierro se dedica a trabajar sin tregua. Su razonamiento en
este punto era terminante: ¿Para qué es la vida, sino
para trabajar? Era su máxima. Y la muerte le encontró
trabajando. Preside todas las obras de caridad y apostolado de Bilbao,
catequesis en su Parroquia, atención a las comunidades religiosas,
horas de confesionario , turnos de Ejercicios Espirituales, misiones
de los pueblos de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa que le
dan un prestigio enorme, y hacen que sea buscado como director de
almas y consejero de toda clase de personas.
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| Pero
a la vez, no pierde su visión de persona práctica. Lleva
a cabo la reconstrucción de la fachada y la torre de la Parroquia
de santiago, dirige la Junta de obras de la misma parroquia, tanto
cuando recibe subvención del Ayuntamiento bilbaíno como
cuando se queda sin dinero y tiene que recurrir a los feligreses y
a las Comunidades Religiosas para llevar adelante las obras y solucionar
los apuros en que le deja cierta persona, depositaria de su dinero,
que se fuga con todo el efectivo, dejando a D. Mariano chasqueado
y sin blanca. |
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| Su
vida oración corría a la par de su actividad, o ésta
brotada de aquella, En Munguía, adonde acudía como hemos
dicho a visitar a las Religiosas del Refugio, éstas lo veían
de rodillas en oración, a pesar de que las moscas no le daban
tregua y los monaguillos de la Parroquia de Santiago le pasaban un
pañuelo por la cara sin que él se diera cuenta, y más
de una vez le dejaron encerrado en la iglesia, porque llegaba la hora
de cerrar, y D. Mariano, estático ante el Santísimo,
no daba señales de enterarse. |
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Esquela
aparecida en los diarios de la época
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A pesar de que
su familia era acomodada, D. Mariano vivió en la Casa Parroquial,
parte de la cuela, reservada para la vivienda del Obispo de la diócesis
cuando venía de Bilbao, no pisaba. El ocupaba la parte posterior
de la vivienda, durmiendo en una habitación sumamente pobre
y en una cama con un jergón hundido; la mesa, la silla y
el lavabo eran del mismo tenor de la cama, y lo mismo su ropa y
su comida, preparada por una modesta cocinera que a veces se olvidaba
de condimentarla, sin que D. Mariano dijera una sola palabra de
queja.
En 1887 se le
formó una llaga en la pierna y las Siervas de Jesús
que le asistían, quedaban admiradas de su mortificación
y paciencia en soportar las curas largas y dolorosas. Al año
siguiente, 1888, empezó con unas fiebres y al darle de alta
el médico reanudó su vida normal. El día 31
de Enero, después de pasar la mañana confesando a
las Siervas de Jesús, regresó a su casa a comer; después
hizo el reposo acostumbrado y como no salía de su habitación
en el tiempo establecido entraron a llamarle, concentrándole
muerto. Parece que tuvo el presentimiento de ellos, pues dejó
todas sus cosas arregladas como para ellos, y como si ultimara todos
los negocios. El hijo de los comerciantes de Bilbao había
cerrado el ejercicio de su vida con un balance positivo.
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Santa
Mº. Josefa del
Corazón de Jesús.
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La noticia
de su muerte hizo que todo Bilbao lo aclamara como santo.
Fue enterrado en el cementerio de Mallona, en las Calzadas
de Begoña, y al ser más tarde secularizado en
el cementerio, sus restos fueron trasladados al panteón
de las Religiosas de Ntra. Sra. de la Caridad del Refugio,
pero más tarde, con el cambio de residencia de estas
Religiosas, éstos no han podido ser identificados.
Santa
Mª José, la Fundadora de las Siervas de Jesús,
expresó a sus religiosas el propósito de promover
la causa de canonización de D. Mariano José
de Ibargüengoitia. Han pasado ya más de cien años
de su muerte y, finalmente, hoy se pone en marcha.
Un sacerdote
santo, celoso y digno, que vivió solo para su ministerios
sacerdotal y que merece ser puesto a la luz para ejemplo de
todos.
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