|
A la sombra de la Virgen Blanca
Se
ve que no estaban acostumbradas las Hermanas a grandes mimos,ya
que hasta la simple elemental agua potable de una nueva casa,como
la que se encuentra en la Vitoria levítica y castrense en
la que la propia Fundadora había nacido,la concretan en sus
informes manuscritos como un don del cielo y la consideran como
un plus digno de mención.Pero quien conozca los inviernos
norteños en la alta llanada alavesa,entenderá muy
bien cómo se explica que a veces hicieran notar entre las
penitencias vitorianas la falta de "unas mantas que,en las
noches invernales nos cubran del rigor del frío".
|