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María Josefa Sancho de Guerra nació en Vitoria (España)
el día 7 de Septiembre de 1842. De sus buenos padres recibió
una sana educación cristiana, la que contribuyó a sentir
en su adolescencia el llamado fuerte del Señor hacia lo Vida Religiosa.
Años más tarde y después de haber dado su SI generoso,
fundó el Instituto de Siervas de Jesús de la Caridad, obra
que comenzó el 25 de julio de 1871 en Bilbao.
Del
Corazón de Jesús, devoción primordial de María
Josefa, recibió los sentimientos de bondad y de amor para atender
a los enfermos en sus casos durante la noche, en los hospitales, clínicas
y sanatorios, a los ancianos en residencias y a los niños en guarderías,
prolongando el fin específico del Instituto, en los dispensarios
y demás obras de beneficencia y caridad.
Amó tiernamente a la Santísima Virgen. Bajo su protección
dejó a la Congregoción, y de Ella aprendió a ser
una madre delicada, abnegada, transparente y sencilla, facetas que le
caracterizaron en su gobierno, el que tan dignamente realizó para
gloria de Dios y de la Iglesia.
A la poderosa intercesión de San José encomendaba a los
enfermos, pidiendo para ellos una serena y buena muerte, cuando no era
posible la salud. Dejó a la Congregación un espiritu ignaciano
fundamentado en la oración, exámenes, Ejercicios Espirituales,
armas que nos deben impulsar a trabajar siempre y en todo con Amor y Sacrificio,
para gloria de Dios y en bien de nuestros enfermos y hermanos necesitados.
A su muerte acaecida el 20 de Marzo de 1912 habia fundado 41 casas en
España y 1 en Chile.
Hoy sus hijas, las Siervas de Jesús continúan la obra. Abiertas
a las exigencias del Evangelio y de su mundo actual, siguen ofreciendo
sus servicios a los enfermos, ancianos y niños en 13 países,
a través de sus 93 casas.
Y ahora recordamos de una manera especial a María Josefa del Corazón
de Jesús. El día 7 de Septiembre de 1989 fue declarada VENERABLE,
el dia 27 de Septiembre de 1992, BEATIFICADA y ahora el 1 de Octubre de
este año 2000 será canonizado por SS.
Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

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