Tanto la primera lectura como el evangelio de la liturgia de hoy nos hacen ver que el Espíritu sopla donde quiere, y que Dios, en todos los tiempos, elige personas para manifestar su amor a los hombres y suscita instituciones llamadas a ser instrumentos privilegiados de su acción. Así sucede con Santa María Josefa
Corazón de Jesús Sancho Guerra fundadora de las Siervas de Jesús de la Caridad.
Un la vida de la nueva Santa, primera vasca en ser canonizada, se manifiesta de modo singular la acción del Espíritu. Este la guió al servicio de los enfermos y la preparo para ser Madre de una nueva familia religiosa.
Santa María Josefa vivió su vocación como apóstol auténtico en el campo de la salud, pues su estilo asistencias buscaba conjugar la atención material con la espiritual, procurando por todos los medios la salvación de las almas. A pesar de estar enferma los últimos doce años de su vida, no ahorró esfuerzos ni sufrimientos, y se entregó sin límites al servicio caritativo del enfermo en un clima de espíritu contemplativo, recordando que "la asistencia no consiste sólo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo; hay otra clase de asistencia..., y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre".

María Josefa del Corazón de Jesús santuaren eredu eta bitartekotasunak Euskal Herriari bortizkeria betiko desagertarazten lagun diezaioten, eta Euskadi lurralde bedeinkatu bat eta elkarbizitza paketsu eta anaitasunezko leku bat izan dadin, non pertsona guztien eskubideak beti errespetatuak izan daitezen eta errugabeko odolik inoiz gehiago isuri ez dadin.

Que el ejemplo y la intercesión de Santa María Josefa del Corazón de Jesús ayuden al pueblo vasco a desterrar para siempre la violencia, y Euskadi sea una tierra bendita y un lugar de pacífica convivencia, donde siempre se respeten los derechos de todas las personas y nunca más se derrame sangre inocente.