|

UNA
VITORIANA VINO A BILBAO
Como el inglés. Pero no venía a ver la ría y el mar.
Era una mujer joven, inteligente, con gran visión de su tiempo
y de las gentes que lo componían. Y vino a Bilbao.
Ocurrió en el año 1871. Desde entonces han transcurrido
muchos entonces, han transcurrido muchos años, y ha llovido mucho
sirimiri en nuestro Bocho. La vitoriana se llamaba María Josefa
Sacho de Guerra. Había nacido en el Casco Viejo de Gazteiz, en
la calle de la Herrería. Desde Madrid, con unas pocas compañeras,
venía a Bilbao para fundar una nueva Congregación religiosa,
las Siervas de Jesús de la Caridad, que se dedicara al cuidado
de los enfermos.
El
que pronto será el Bilbao de los Sitios, contempla asombrado a
María Josefa Sancho. Ella se instala en la calle de la Esperanza,
para empezar su misión de caridad con los enfermos bilbaínos.
Una misión de caridad que muy pronto se verá sometida a
dura prueba, con el comienzo de las guerras carlistas, y los asedios de
Bilbao.
Sin miedo a los bombardeos, al peligro, ella y sus Religiosas se enfrentan
al peligro, a la sangre, al dolor.
Allí donde los hombres sufren, las Siervas de Jesús de María
Josefa Sancho, que ya es María Josefa del Corazón de Jesús,
estarán presentes. Y con la llegada de la paz, María Josefa
del Corazón de Jesús seguirá incansable su misión
a la cabecera de los enfermos. Y serán las epidemias de cólera,
que invaden Desierto, o los mineros heridos en los hospitales de Triano
y Matamoros. Durante cuarenta años, desde Bilbao, ciudad escogida
por ella para hacerla centro de irradiación de su apostolado, dirigirá
una constante labor visión de la sanidad, considerando la persona
un ser global, que debe ser asistido en todas sus múltiples necesidades,
no solo físicas, sino morales, espirituales, psicológicas...
La primera Santa del País Vasco, ha vivido entre nosotros, se ha
construido su santidad día a día en nuestro suelo. Desde
su sepulcro de la calle de La Naja, es presencia silenciosa y acogedora,
que nos recuerda que Dios camina por nuestras calles, vive a nuestro lado,
se interesa por nuestros problemas. Y no nos deja solos, como un Padre
que prolonga su amor a los hijos a través de otras personas que
lo hacen presente. " Siervas de Jesús, la Congregación
que fundara nuestra Santa, María Josefa Sancho de Guerra, continúan
su labor con los enfermos de tantas maneras como necesidades hoy tiene
la sociedad: ancianos en Deusto y Vitoria, niños en San Sebastián,
enfermos de Sida y comedores de personas transeuntes en el Casco Viejo
de Bilbao, personas disabiles en Villaro, asistencia nocturna en Bilbao,
Vitoria, Neguri, Irún, asistencia diurna en Tolosa. Que también
fue la primera guardería infantil de Europa. Y un etc. largísimo
que cubre trece países en Europa, Asia y América.
Contó con la amistad personal y la admiración de personas
muy conocidas, como el Doctor Enrique Areilza, que contaba con ella para
la difícil asistencia de sus hospitales de la cuenca minera, donde
los accidentes y la enfermedad eran presencia siempre amenazadora. Y para
poner en marcha la primera clínica de cirugía de Bilbao,
el Sanatorio Bilbaíno Sacerdotes de Bilbao la consideraban una
santa ya en vida, lo mismo que el pueblo trabajador, que la llamaba su
Madre y bienhechora.
Nuestra Santa María Josefa del Corazón de Jesús,
la santa de Bilbao, nos continua acompañando y velando hoy también
por nosotros.
El día 1 de octubre, en la Plaza de San Pedro de Roma, el Papa
Juan Pablo II dirá a todo el mundo que si, que eres santa, María
Josefa, la primera santa de tu tierra. Y nosotros, los de tu pueblo, la
gente por la que te entregaste, estaremos también allí,
contigo, para proclamarte ante todos. Zorionak, María Josefa. Dios
hace brillar la luz de tu santidad a la orilla del Nervión. Una
vitoriana vino a Bilbao. Y viste la Ría y el mar. Y ya no te quisiste
marchar...

|