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Toma de hábito en el Noviciado de Madrid

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¡Esto es maravilloso! Son palabras de Esmerada Domínguez, la joven madrileña que el pasado día 8, tomó el hábito religioso de las Siervas de Jesús en la comunidad de Madrid.
En una sencilla ceremonia, Esmerada recibió el hábito de manos de Madre Soledad García, Superiora General. A continuación, la eucaristía fue presidida por el P. Eloy González, Claretiano, con quien concelebraron otros dos sacerdotes.
La hermana estuvo acompañada por las dos comunidades de Madrid, su familia y numerosos amigos.

Al finalizar la eucaristía, Esmeralda dijo emocionada las siguientes palabras de agradecimiento:

Gracias, es la palabra que sale de mi corazón. En primer lugar, gracias a Dios, único protagonista de este acontecimiento tan pequeño pero tan grande e importante para mí. Gracias por el DON DE LA VIDA, que cada día me concede y me da la oportunidad de buscarle, de servirle, de vivir.

Gracias por haberme dado el REGALO DE UNA FAMILIA donde aprender a ser niña, hija y mujer, enseñándome a caminar con alegría, fortaleza y con tanto amor. Una familia que ha buscado siempre lo mejor para mí, y por ello me transmitieron su fe. La fe en Jesucristo que ahora profeso por mí misma y deseo sea el centro de mí vivir. Gracias porque son ellos, aquí presentes o en el cielo, quienes hoy comparten este día conmigo y apoyan mi decisión de entregarme al Señor.

Gracias por el inmenso REGALO DE LA VOCACIÓN, que por más que lo intento no alcanzo a poner palabras. Saberme amada por un Dios que se adentró en mi realidad para desde ella llamarme a estar junto a Él, ha transformado y sigue transformando mi vida entera.

Cómo dice Job: “Te conocía de oídas y ahora te han visto mis ojos”. Job, un personaje de la Biblia habla de un encuentro de tú a tú con Dios, y yo una joven cualquiera de 23 años, a pesar de mi pequeñez y mis miserias hablo de ese mismo encuentro con Dios a través de su hijo Jesucristo. Sólo eso hace estremecerse a uno. Sí además ese mismo Dios te llama a entregarte a Él, ¿cómo decir que no? Ya se encarga Él de poner en el corazón un deseo cada día mayor que supera todo miedo y duda. Es el deseo que hoy comparto con todos vosotros, un deseo de responder a la llamada que el Señor me hace. Y me llama a entregarme a Él a servirle aquí, en este Instituto de Siervas de Jesús de la Caridad, donde Él se vale de cada hermana para llevar su amor y su consuelo a los enfermos y necesitados.

Por eso hoy le digo Sí, Si a seguir caminando, a seguir aprendiendo, a seguir enamorándome. Y ese sí hoy se traduce en mi entrada al noviciado con la toma de hábito. Un sí que me reviste del amor y la misericordia de Dios.
Gracias a Madre Soledad, a mi Maestra, Madre Blanca, y a todas y cada una de mis Hermanas, de esta comunidad y por extensión de todo el Instituto, que hoy comparten junto a mi este día de tanta alegría, gracias por vuestro testimonio de alegría, de entrega y de sacrificio, y cómo no por vuestra fidelidad que fortalece y alimenta mi caminar. Gracias por ser testimonio que me lleva a Dios, y por enseñarme cada día a enamorarme más de Él. Muchas, muchas gracias por hacer posible, ¡en este día, hoy, 8 de julio!, mi toma de hábito, gracias por ser familia que anima, comparte y me ayuda en este caminar. Teniendo tantos detalles que tantas veces solo Dios verá. Gracias a los Padres que comparten esta celebración con nosotros y hacen posible el mayor acto de acción de gracias a Dios, la Eucaristía. Gracias.

Por último, pero no por ello menos importante gracias a todos los que desde la oración o estando aquí presentes, habéis hecho un alto en vuestro camino para vivir conmigo este día, muchas gracias. Porque esto es Iglesia, esto es comunión. Esto es maravilloso. Y me siento tan acompañada por todos. Os animo también a que, sea cual sea vuestra vocación, nos unamos cada día más al Señor dejando que llene nuestro corazón con su amor. Os presento en mi oración y os pido de todo corazón recéis por mí, para que cada día como María sea fiel al Señor y viva cada paso de este camino como un único paso cada vez más rebosante de alegría, de celo y de autenticidad. De corazón muchas gracias a todos.

Hna. Esmeralda Domínguez.
Sierva de Jesús

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