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Tiempo de gracia

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Las diez Hermanas que este año han hecho la preparación para la Profesión Perpetua nos cuentan algunas de las experiencias vividas, como el viaje a Roma, los Cursillos de espiritualidad, tiempo de formación... En una palabra, un tiempo de gracia:

Con alegría desbordante compartimos nuestra experiencia como peregrinas en la hermosa ciudad de Roma, lugar de historia de salvación de tantos hermanos que han sido conquistados por el amor de Cristo, entregando su vida por el Reino de Dios.
Llegamos a la Ciudad Eterna la tarde del 21 de junio, recibiéndonos en el aeropuerto Madre Adriana Mendoza, Secretaria General. Nos dirigimos llenas de entusiasmo a la casa General, donde Madre Teresa Martinez y toda la comunidad nos recibieron con mucha alegría.
Sor María Fe de la Fuente, nos acompañó a conocer esta hermosa ciudad. El itinerario empezó visitando la Basílica de San Pedro y los días posteriores, lugares que han acrecentado nuestra fe, tales como basílicas, catacumbas, iglesias dedicadas a santos, entre ellos varios mártires y monumentos emblemáticos de la ciudad, embellecidos por la riqueza del arte que llevan.

El día miércoles 26 de junio rayando el alba salimos hacía la Plaza de San Pedro para asistir a la Audiencia General de su Santidad. La emoción aumentaba con el caminar del reloj, corriendo todas, encontramos buen lugar; llegó el momento de la salida del santo Padre por los pasillos de la plaza y con gritos, frases y banderas hicimos que el Papa nos dirigiera su mirada haciéndonos con su mano el signo de “muy bien, estoy con ustedes”, éste gesto generó en nosotras una alegría inexplicable con palabras, manifestado con lágrimas, risas, gritos y un profundo agradecimiento a Dios y en Él, a nuestra Congregación por este precioso regalo que ha quedado grabado en la mente y corazón. En sus palabras, el Santo Padre nos invitó a ser comunidades acogedoras y solidarias, como lugar de encuentro con el Resucitado.

Culminamos nuestro paso por esta bonita ciudad con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, pilares de nuestra Madre Iglesia. Agradecemos profundamente a nuestra Madre General y su Consejo, el haber hecho posible que viviéramos esta experiencia, así mismo a las Madres y Hermanas de esta comunidad por tantos detalles para con nosotras. ¡¡Dios les premie!!

Continúan compartiendo otras experiencias vividas:

Hna. Gladys Rojas Guevara:

En el mes de Julio, en los Cursillos de Formación en Madrid, Mons. Francisco Cerro nos habló del Corazón de Jesús como parte esencial de nuestra vida como consagradas, pero en particular a nosotras porque llevamos su Nombre. Nos invitó a vivir nuestro carisma en plenitud: la Sierva tiene que ser como el Corazón de Jesús a la cabecera del enfermo.
El Corazón de Jesús tiene mucho que ver con los hombres y mujeres de hoy, porque Jesús es el Dios hecho Hombre, de corazón humano, porque Él es cien por cien humano y cien por cien divino.

“La Iglesia nunca ha vivido sin el Corazón de Jesús”. Esta frase me caló muy hondo. Porque allí es donde vemos el Corazón de Cristo abierto de par en par hacia cada uno de nosotros, y donde nos enseña a amar. Nuestra devoción al Corazón de Jesús, nuestra espiritualidad surge de “mirar al que traspasaron”, que tiene el corazón totalmente abierto. Y esto se expresa de forma admirable en la Eucaristía donde el Corazón de Jesús está palpitando por mí, por nosotros…

Sor María de los Ángeles Díaz Burga:

Aprender, preguntar, esperar, confiar... con alegría.
Así considero mi tiempo en este Nazaret, donde me he enriquecido mucho al compartir con mis hermanas de preparación. Los temas de formación han sido sencillos, profundos, sobre todo muy prácticos para mi vida como Sierva de Jesús. Compartir mi relato vocacional ha sido volver a mi primer amor; y la mejor riqueza ha sido escuchar el de mis hermanas. Pensaba cómo el Señor ha ido pasando por mi vida y como es Él quién va sosteniendo mi vocación.

Exposición del Santísimo: “Fascinada por su Amor” cada día delante de Él, he experimentado que el Corazón de Jesús está allí latiendo de amor por mí y que está vivo y real, ¡qué momentos más hermosos! todo es gracia, me parecía todo poco para estar con Él, necesitaba y deseaba descansar en sus brazos, he depositado en sus manos toda mi historia para que Él la vaya quemando con el fuego de su amor. Una tarde presentamos todas un símbolo delante del Santísimo, yo presente el Evangelio como significando que nunca quiero apartarme de su Palabra y Eucaristía, que es el sostén de mi vida.

Hna. María Aideé Atienza Contreras:

Hemos vivido muchas cosas en estos meses: experiencia de vida, momentos largos de oración, y lo que hemos notado de manera unánime ha sido la presencia cercana, alegre y fuerte de María en nuestro camino de preparación. Como bien nos dice nuestra Santa Madre María Josefa del Corazón de Jesús en su máxima del día 8 de enero: "Acudan siempre a la Santísima Virgen como verdaderas hijas, expónganle sus dudas, cuéntenle sus penas, mediten mucho en este día la virtud de la pureza y pidan les ayude siempre con su protección maternal para huir de las ocasiones de pecar y caer en la tentación”.

María, cómo tierna Madre, siempre está allí y nos lleva a encontrarnos con su Hijo Jesús, a tener una íntima comunicación con Él.
Estos meses han sido muy intensos porque pudimos aprovecharlos y darnos cuenta de toda la riqueza que tenemos como Congregación, al encontrarnos con nuestras raíces fundacionales. También profundizamos un poco más en la vida del padre Mariano José, en los comienzos del Instituto y haciendo hoy camino con nosotras. Agradecemos la paciencia de Madre Blanca que nos explicó todo con tanto amor y sencillez, respondiendo al “bombardeo” de preguntas, y llegué a la conclusión de que no se puede amar lo que no se conoce; esto me ha motivado a conocer más y profundizar en la vida del padre Mariano José, un sacerdote según el Corazón de Cristo.
Nuestra vida como religiosas Siervas de Jesús es hermosa y estamos invitadas a vivirla con un corazón indiviso, es decir, pertenecer a Cristo Jesús como esposas suyas, siendo signo de fecundidad en la iglesia.

Queridas Hermanas, nos encomendamos a sus oraciones para poder ser fieles y perseverantes a nuestro compromiso con Dios y a tener la valentía para hacer crecer en nuestra vida cotidiana todo lo que hemos vivido en estos meses.

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