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“Mirar el mar con los ojos de un niño"

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Somos María, Isabel, Cristina y Laura, de Madrid, y tenemos entre 15 y 16 años. Nos enteramos de esta experiencia de voluntariado gracias a una charla que Isabel y María recibieron en su colegio, dada por las hermanas Sor Carmen y Sor Blanca, de la congregación de las Siervas de Jesús. En esa charla Sor Carmen Señor habló de muchas cosas (su llamada vocacional, testimonio misionero, la alegría de servir a los demás, la cercanía a los que sufren…) pero no trató directamente sobre el voluntariado. Sin embargo, como Isabel estaba interesada en este tema, le preguntó si era posible… Más tarde nos lo contó al resto y nos gustó mucho la idea. Y así fue cómo descubrimos esta oportunidad.

No sabíamos qué íbamos a encontrar aquí ni qué esperar. Como a muchos les pasa, teníamos una idea errónea del día a día y de la forma de ser de las hermanas. Nos las esperábamos serias y menos abiertas, mucho más estrictas y sin tiempo para otra cosa que no fuera rezar; en conclusión: menos cercanas a nosotras. En cambio, nos sorprendimos al descubrir como eran realmente, es decir: amigables y divertidas, personas como nosotras con una vocación sobre la que no estábamos bien informadas. Nos ha encantado el trato que hemos recibido en momentos como las horas de comida, y los buenos ratos de risa compartidos, por ejemplo, cuando salíamos a charlar después de la cena.

Respecto a los niños, no sabíamos cómo iba a ser la experiencia de estar con ellos, cuidándolos. Ellos también nos han ofrecido una agradable estancia, disfrutando de tantos momentos con ellos, cuidándolos, y hemos llegado a encariñarnos mucho con estos pequeñajos. En conclusión: esta experiencia nos ha aportado mucho, y todas han sido cosas buenas.

Hemos estrechado nuestra relación, ya que no nos conocíamos mucho entre nosotras, hemos madurado como personas, hemos mejorado en la responsabilidad, hemos aprendido a estar con niños, lo divertido y agotador que es jugar con ellos, el esfuerzo que supone, y lo feliz que puede hacer una cosa tan simple como dar o recibir un abrazo. También hemos conocido gente nueva en un lugar nuevo. Y hemos adquirido una nueva experiencia para el futuro.

Por esto y más queremos dar las gracias a las hermanas: Madre Marely, Sor Margarita, Sor Ana María, Sor Isabel, Sor Esther, Sor Esperanza, otra Sor Isabel, Sor Neida y Sor Leyre; y a todas las hermanas Siervas de Jesús que realizan su misión en todo el mundo. Y también nuestra gratitud a los niños, a sus familias y a las maestras que nos han guiado.

Animamos a realizar experiencias como la que hemos vivido y esperamos poder volver a tener una oportunidad como esta.

María, Isabel, Cristina y Laura
Palma de Mallorca, verano 2019

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