Evolución satisfactoria de una intervención sobre un “tumor meníngeo gigante masivo” y colocación de prótesis en el cráneo.

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El día 9 de octubre del año pasado (2003), mi cuñado Antonio presentó un bulto en la cabeza y poca fuerza en las manos. Lo recibió el neurólogo, que le mandó hacer un “escáner” de cabeza, que le hicieron el 13 de este mismo mes, quedando ingresado en el mismo Hospital de Valladolid (España), para continuar con análisis, resonancia y arteriografía. Resultado: Tenía un “tumor meníngeo gigante masivo”(de 15 cm.) en la región fronto-parietal derecha, con unas ramificaciones que le habían destrozado la zona del cráneo. Tenía que ser intervenido de urgencia, colocándole una “prótesis” que reparase la parte afectada.

Cuando tuve conocimiento del estado de mi cuñado le dije a mi familia que lo encomendáramos a don Mariano José de Ibargüengoitia. Trasmití a mi comunidad de Siervas de Jesús de Haro (La Rioja), el problema familiar y comenzamos, junto con los feligreses que cada día participan de la Santa Misa de la comunidad, la novena a don Mariano José.

Mi cuñado ingresó el día 4 de noviembre de 2004 para realizar las pruebas y estudios preoperatorios. Ese día le practicaron una “embolización” que tuvieron que interrumpir porque le dio una “trombosis cerebral” y le quedó paralizada toda la parte izquierda de su cuerpo, con lo que inmediatamente suspendieron la prueba y lo pasaron a la UCI, a la espera de que el neurocirujano decidiera si se podía realizar la intervención programada. El día 6, después de 14 horas de intervención, el Dr. del Campo nos transmitió que había podido realizar la operación y colocado la prótesis del cráneo, a pesar de haber tenido que interrumpirla en dos ocasiones por quedarse el paciente a cero de tensión arterial; le habían trasfundido de 14 a 16 bolsas de sangre. “Ustedes tienen que rezar para que todo evolucione bien”, nos dijo, advirtiéndonos que lo más difícil sería la movilidad del miembro izquierdo, así que, “a rezar por él,” nos insistió.

En la actualidad, cuando ha pasado un año desde la intervención, a mi cuñado no le quedan secuelas de importancia y está casi totalmente recuperado de la paresia del miembro superior izquierdo; ha mejorado también la pronunciación, ya que también se le paralizó la lengua.

Quiero demostrar mi gratitud y que se divulgue tan gran “milagro” gracias a la intervención de don Mariano José, para que cuantos necesiten ayuda del cielo no duden en encomendarse a tan gran intercesor. Por mi parte y la de mi familia, el reconocimiento y gratitud por esta extraordinaria curación.

Sor Cecilia Santos, Sierva de Jesús.
Haro (La Rioja) 2004.

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