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Esperanza en tiempo de pandemia

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En la fiesta de la Virgen del Pilar, día de la Hispanidad, fiesta de la Provincia Virgen del Pilar, publicamos el testimonio de nuestras Hermanas junioras que se están preparando para la profesión perpetua:

Nuestro tiempo de preparación ha sido original y único, en medio de la pandemia covid-19 que estamos viviendo, con limitaciones, pero también con una fuerte llamada a vivir profundamente el encuentro con nuestro Dios.
¡Por fin llegó la hora de empezar! eso sí, un poco más tarde, ya que fue el 21 de agosto cuando llegamos a Madrid las cinco junioras de la preparación que estamos en las comunidades de España. Nos presentamos: Hna. Baby Flor D. San Pedro, filipina en Valencia, de la Provincia Virgen del Pilar, Hna. Araceli B. Abasolo, filipina en Zaragoza, de la Provincia Santa Mª Josefa, Hna. Theresa D. Cabataña, filipina en Bilbao-Casa Madre, de la Provincia Santa Mª Josefa, Hna. Joy P. Magloyuan, filipina en Bilbao-Casa Madre, de la Provincia Santa Mª Josefa y Hna. Lucila León Guerrero, peruana en Zaragoza, de la Provincia Virgen del Pilar.

Tuvimos el primer encuentro de grupo, llenas de gozo y con buen ánimo, y nos dispusimos para entrar en los Ejercicios Espirituales ¡presenciales! dirigidos por el sacerdote de la diócesis de Madrid Miguel Ángel Arribas, hasta el 31 de agosto. Siguió el método ignaciano y nos insistió especialmente en pedir el don de la oración continua, de la que nuestra Santa Madre decía: “La oración es el alimento de nuestra alma, y la presencia de Dios bien llevada es una oración no interrumpida”. Don Miguel Ángel nos ha arrastrado con la fuerza de su palabra en el anuncio de Jesucristo, que brota de su vida sacerdotal entregada.

Después de los Ejercicios estuvimos algunos días más en la comunidad de Madrid. Coincidió el paso de nuestra Madre General antes de viajar a la Provincia de Santa Mª de Guadalupe y nos sentimos muy dichosas al poder hablar con ella en este tiempo tan especial para nosotras. También compartimos una jornada con nuestras hermanas de la comunidad de Vallecas, participando de la gran labor que realizan repartiendo comida a los más pobres, que aumentan de día en día, a la par que la generosidad de los bienhechores, la colaboración de voluntarios y el amor y sacrificio de la comunidad. Antes de salir de Madrid D. Fernando, nuestro párroco, nos dio una charla sobre la fidelidad, que nos vino muy bien.

El 6 de septiembre viajamos a Bilbao y al día siguiente, en recuerdo del nacimiento de Santa Mª Josefa, tuvimos la misa en la capilla del sepulcro; el día 8, fiesta de la Natividad de la Virgen, subimos a la basílica de la Madre de Dios de Begoña, a la que nos encomendamos. En este año jubilar por el 150º aniversario de fundación de nuestro Instituto de Siervas de Jesús vemos como una gracia que la mayor parte del tiempo de preparación haya sido en la Casa Madre, y esto ha dejado una huella imborrable en cada una de nosotras. Allí, donde empezó todo, hemos ido profundizando en los distintos aspectos de nuestra vida: historia vocacional, espiritualidad, votos, comunidad, apostolado, santidad… con el estudio, el trabajo personal y en grupo, exposición de temas, presentaciones y, sobre todo, desde la oración. ¡Qué momentos inolvidables pasamos en la capilla del sepulcro o ante el Cristo de la Salud!

Y el Señor no ha dejado de sorprendernos y hemos podido realizar algunas visitas, relacionadas con nuestra Santa Madre y lugares de fundación: el domingo 20 de septiembre fuimos a misa a un pueblo de Álava, Legutiano, en cuya iglesia se venera una imagen de nuestra Santa Madre y dónde se celebró la acción de gracias por el año jubilar de las Siervas de Jesús y la declaración de las virtudes heroicas de don Mariano José; a iniciativa del párroco D. Juan José Infante, delegado de la vida consagrada de la diócesis.
Por la tarde y después de estar compartiendo muy buenos momentos con nuestras hermanas de la comunidad de Vitoria, fuimos a visitar la casa natal-museo de nuestra Santa Madre, en la calle Herrería 82, acompañadas por la Madre Mercedes Miguel, que nos explicó todo con mucho detalle ¡y qué emoción era estar en aquel tercer piso que fue el sencillo hogar familiar de nuestra Fundadora! En la cercana parroquia de San Pedro Apóstol nos centramos en la pila bautismal, donde Santa Mª Josefa fue bautizada y allí renovamos nuestras promesas bautismales. Nos fijamos que, además de nuestra Santa Madre, allí fueron bautizados otros santos y beatos mártires, como está escrito en las placas. Y en esa tarde lluviosa nuestra última visita fue a la iglesia de San Miguel, donde está la Virgen Blanca, patrona de la ciudad y advocación mariana especialmente querida por nuestra Santa Madre desde su infancia.

De vuelta a la Casa Madre continuamos con la formación y Sor Carmen Señor nos dio el taller de seguimiento de Cristo que llevaba por título: “No temas, yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre, tú eres mío” (Is 43,1), del que señalamos dos palabras: búsqueda y deseo de Dios. Ella nos ha hablado con entusiasmo de nuestra misión al servicio del Reino, con la alegría que brota de una vida entregada.

Y el día 29, fiesta de los Santos Arcángeles, nos esperaba otro gran regalo: la peregrinación a los santuarios de San Miguel de Aralar y Loyola, dos lugares de gran fuerza espiritual. En el primero de ellos recordamos que allí se curó milagrosamente nuestra Santa Madre, a la edad de tres años. Participamos en la Santa Misa y recibimos la bendición con la imagen de San Miguel y el “Lignum Crucis”; y también pasamos por las cadenas, como es la costumbre del lugar, después de escuchar el relato que nos hizo uno de los sacerdotes. Todas sentíamos que estábamos viviendo algo muy especial, donde también la belleza de la naturaleza que contemplábamos desde lo alto nos llevaba a Dios ¡Qué admirable es tu Nombre, Señor, en toda la tierra!
La tarde en Loyola fue también otra maravilla. Allí visitamos la casa-torre de la familia, en la que destaca el lugar de la conversión, convertido en capilla, donde nos detuvimos unos momentos; de ahí pasamos a la magnífica basílica, en la que contemplamos admiradas la cúpula y altares en los que destacan los Santos de la Compañía de Jesús.

También destacamos otra visita entrañable, que realizamos el domingo 4 de octubre: Castro Urdiales, la primera fundación de las Siervas de Jesús, después de la Casa Madre. La lluvia acompañó buena parte de nuestro itinerario por el Santo Hospital (sólo desde fuera, por las medidas sanitarias en la pandemia), la iglesia de Santa María, que nos explicó con detalle don Eusebio, el párroco, y otros bellos lugares de esta Villa que forma parte de nuestra historia y en la que han vivido tantas de nuestras hermanas. Aquí también contamos con la compañía de los Siervos Laicos, que se han hecho presentes en varias de nuestras salidas.

En los últimos días en la Casa Madre profundizamos en el sentido de los votos, contando con la claridad de la enseñanza del padre Roberto, Claretiano. Y como despedida de Bilbao, la última tarde visitamos la parroquia de San Antón y la catedral de Santiago, en ambas D. Mariano José fue párroco.

Y desde Bilbao viajamos a Zaragoza, para terminar con broche de oro este tiempo de formación para la profesión, a los pies de la Virgen del Pilar.
Agradecemos, de todo corazón el haber podido vivir este tiempo de gracia, que vemos como un privilegio y un signo de esperanza en medio de la pandemia ¡Gracias por hacerlo posible! querida Madre General y Consejo y, de forma muy especial, Madre Blanca Alonso, Madres Provinciales y Consejos, comunidades de Madrid, Bilbao-Casa Madre, Zaragoza y Valencia, y Manila, Legazpi y Virac (en Filipinas), y a todas las Siervas de Jesús, sacerdotes, familiares y amigos que nos han acompañado desde la distancia con la oración y a los que pedimos que sigan haciéndolo para que se cumplan en nosotras las palabras del salmo: “El Señor se acuerda de su alianza eternamente”.

Junioras Siervas de Jesús en preparación para la profesión perpetua 2020

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