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El camino de la fundación en Leyte - Filipinas

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La llamada de nuestros hermanos de Tacloban ha sido muy fuerte para nosotras desde que el tifón Yolanda asoló esta zona el 8 de Noviembre 2013.

Fue una catástrofe que el mundo entero pudo ver y seguir días y meses después; fueron miles de vidas perdidas y una destrucción enorme. Había un “caos” increíble, pero gracias a la iniciativa y generosidad de numerosos países, donde distintos movimientos, organizaciones, parroquias, congregaciones, etc. y tantas personas anónimas que conmovidas extendieron su mano, ha sido posible recuperar la esperanza. Fue una manifestación de compasión global, de ayuda universal.

Era también una llamada para nosotras, el Señor a través de nuestros hermanos que lo habían perdido todo nos estaba diciendo que teníamos que hacer algo.
Así, en diciembre de 2013, tres Hermanas viajamos desde Iriga hasta Leyte, donde el Sr. Arzobispo de la Arquidiócesis de Palo, que incluye Tacloban, Mons. John F. Du, nos designó la misión en Sta. Cruz, Tanauan, donde las familias vivían en tiendas de campaña. Ocupamos una de ellas y otra la utilizamos como despensa. Desde el primer día compartimos su vida con la esperanza de que poco a poco el pueblo fuera más habitable.

Las ayudas fueron llegando y cada vez eran más numerosas: sacos de arroz, sardinas, agua, ropa, materiales, etc. Trabajando codo a codo con otros religiosos, voluntarios filipinos y de otros países nos animábamos unos a otros.

Dos meses después pasamos a otro pueblo, en San Roque – Tanauan, muy cerca del mar. Allí vivimos en una casita al lado de una escuela formada con tiendas que daban sombra y protección a los niños durante las clases. Vimos que lo más urgente era dar de comer a los niños, así que después de las clases todos formaban una fila con sus pucheritos para recibir la comida. Gracias a la generosidad de tantos bienhechores ha sido posible esta misión, incluso hemos podido distribuir semillas para que puedan sembrar los campos y dar barcas y redes para que puedan pescar.

Colaborando en la Parroquia, hemos tenido la oportunidad de ayudar a preparar a los jóvenes para el sacramento del matrimonio y a los padres para el bautismo de sus hijos, pero sobre todo hemos trabajado en lo específico nuestro, el campo de la pastoral de la salud.

Finalmente, en octubre de 2014 nos trasladamos a Dulag - Leyte, en la Parroquia de Ntra. Sra. del Refugio, donde el Sr. Arzobispo, Mons. John F. Du solicitó nuestra presencia. Sus palabras fueron: “Por favor, continúen ayudándonos en la recuperación de la Arquidiócesis. Especialmente las necesitamos para dar testimonio de esperanza cristiana a través de sus programas de evangelización, pastoral sanitaria y obras de caridad”.

Nuestra Madre General, Madre Soledad García, ha aceptado la petición del Sr. Arzobispo y somos felices en este camino de misericordia y compasión que el Señor nos ha marcado desde el tifón Yolanda.

Con gran gozo, hemos tenido la oportunidad de estar en la audiencia con el Santo Padre en la catedral de Palo en su visita a Tacloban, sintiéndonos insertas en este pueblo con el que nos vinculan tantos lazos de convivencia, cercanía y sufrimientos compartidos.
Por todo damos gracias a Dios.

Comunidad de Leyte - Filipinas

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