Contra todo pronóstico, mi salud se recupera de día en día, gracias a Dios y a Don Mariano.

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Al cumplirse los 50 años de mi vida religiosa como Sierva de Jesús, el Señor me visitó con la prueba de la enfermedad. Fui intervenida de urgencia el 21 de Mayo de 2015 y el resultado de la biopsia dejó claro el diagnóstico: un Leiomiosarcoma Uterino.

Comenzaba para mí una experiencia especial en mi camino de fe y de seguimiento de Jesús. Desde esta Fe he procurado vivirla con la compañía del Señor, que he experimentado en todo momento, especialmente por medio de la Madre General, la Comunidad de Roma y todas mis Hermanas Siervas de Jesús que junto con mi familia me han apoyado con su cariño y oración.

Toda la Congregación se unió en una cadena de oración a Don Mariano José de Ibargüengoitia por mi salud. Yo también rezaba y confiaba.

El proceso ha sido largo: quimio, 2ª intervención y más quimio; así han pasado los meses en los que hemos seguido orando sin cesar y contra todo pronóstico, mi salud se recupera de día en día, gracias a Dios y a Don Mariano.

En enero de este año 2016 me han realizado una Resonancia y una PET y los informes dicen: “Ausencia de enfermedad” ¿Cómo no ver aquí la intercesión de Don Mariano y el favor del Señor que quiere glorificar a su Siervo?

No ceso de dar gracias a Dios que me regala de nuevo la vida y por medio de estas sencillas líneas quiero agradecer al Siervo de Dios Don Mariano José, al que tanto quiero y admiro, pues estoy segura que me ha curado. Yo así me siento. Vivo con agradecimiento y gozo cada nuevo día como un regalo. Después de una enfermedad la vida se ve de otra manera.

Sabemos que el Leiomiosarcoma puede aparecer de nuevo, pero ahora mismo yo me siento curada. GRACIAS, PADRE MARIANO!

Y gracias a Madre Soledad, Madres, Madre Martina y comunidad de Roma, a todas las Siervas de Jesús y a tantas y tantas personas como se han interesado por mí y lo siguen haciendo, he sentido la cercanía, el cuidado y sobre todo la oración.

Gracias de corazón, les correspondo con mi recuerdo ante el Señor y por supuesto ante Don Mariano.

Sor Rosa Mª Ramo S. de J.
Roma, 28 de marzo de 2016

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