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Centro de Acogida “Santa María Josefa”

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El 25 de julio de 1996, las Siervas de Jesús de la Caridad inauguraron en Bilbao, la Vieja, un Centro para acompañar a enfermos terminales de VIH.

Los periódicos de Bilbao, como Deia, el Correo, se han hecho eco de estos 25 años de fundación del Centro Sta. María Josefa.
Aquí transcribimos el artículo del periódico el Correo:

Hace 25 años, Rosa Osorio andaba por las calles de Bilbao “echando una mano, como buenamente podía” a los toxicómanos y enfermos de VIH que llenaban los muelles de una ría que era entonces mucho más oscura. Las jeringuillas poblaban las esquinas de Bilbao La Vieja, pero no era extraño verlas también en Zabalburu, en la Ribera de Deusto y casi en cualquier parte. La droga y el sida golpeaban con saña a una sociedad ya vapuleada por una honda crisis económica y que lamía sus heridas tras la pérdida de sus astilleros. “Uno de los que yo acompañaba, estaba ya muy enfermo y me hablaron de un lugar que acababan de abrir en la Merced. Se lo propuse a sus padres y le traje aquí”. Era una especie de albergue que había puesto en marcha la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad en el número 4 de la calle Hernani y tenía entonces uno de esos nombres que hoy resultan impensables por su claridad: “Para enfermos terminales de Sida”.
Hoy sigue estando en el mismo lugar y desde el 2006 tiene 15 plazas financiadas por la Diputación, que es quien deriva allí a pacientes de VIH, ahora ya cronificado, y también a otras personas en exclusión que no tienen el virus. Hace también la función de comedor social.
Y allí, en ese mismo lugar donde entró hace 25 años, nos cuenta su historia Rosa Osorio, que es una de las veinte voluntarias que lo mantiene en pie junto a las cuatro religiosas que viven y trabajan allí y una quincena de profesiones.

Al frente de todo está Sor Lilandia Tamayo: “Les damos una atención residencial integral las 24 horas. Sanitaria, sociocultural, psicológica, emocional y espiritual”, resume.
Las sucesivas directoras han visto pasar a 120 usuarios desde los comienzos. En sus orígenes, la mayoría arrastraba las huellas evidentes de su paso por la marginalidad. Lo que no rompía la droga (una de las vías de entrada del VIH en la sangre era compartir jeringuillas) lo iba erosionando el virus. Al principio, casi todos venían derivados desde el hospital de Basurto con encefalitis, hepatitis, insuficiencias respiratorias y cardio - pulmonares o neumonías, patologías muy severas y letales. Hoy, gracias a los medicamentos antiretrovirales, el sida se ha convertido en una enfermedad crónica y controlable. El crecimiento de la esperanza de vida hace que algunos lleven 15 años en esto que llaman “la casa” o “la familia”.
Costó que la sociedad comprendiera el sida … Costó también en el barrio, donde hubo reticencias, porque al principio había miedo. No se sabía nada de la enfermedad.

La trabajadora social Rosa Balado dice: “fuimos uno de los primeros centros de toda España que ayudaban a morir dignamente”.

El Periódico Deia:

“25 años acompañando”
El Centro celebra su aniversario bajo el lema “25 años acompañando” con la esperanza de concienciar a la sociedad de que ya es el momento de derribar la exclusión y el estigma que desde hace treinta años acompaña al sida. “Aún quedan importantes retos que alcanzar en relación al abordaje social de la enfermedad”, afirma la directora, Sor Lilandia Tamayo.

Las Siervas de Jesús de la Caridad damos gracias a Dios por estos 25 años de servicio y entrega a nuestros hermanos más necesitados. “Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt. 25, 40)

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