Carta abierta de Santa María Josefa en el centenario de su muerte

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Ante todo, la gloria de Dios y la salvación de las almas

Desde el cielo, a todas mis Hijas las Siervas de Jesús:

Casi no me atrevo a escribiros. Yo Mª Josefa, tengo muchos años y todas vosotras sois más jóvenes. Viví en una época de carestía y pobreza y vosotras vivís en épocas de modernidad y postmodernidad…Cuantos ordenadores, Internet, medios informáticos, teléfonos móviles….cuanto tenéis de todo, el Señor nos ha dado el ciento por uno, mientras nosotras, el primer grupo de Siervas de Jesús vivimos en la máxima austeridad y pobreza…¡ Gracias, Señor, gracias..!

Quiero daros un impulso fuerte hacia la santidad, pronto hará cien años que no vivo entre vosotras, pero que os acompaño constantemente desde el cielo.

En mi tiempo se vivía una fe tradicional, un cristianismo que pasaba de padres a hijos y aunque no estuviésemos de acuerdo en algunas cosas, nadie dudaba de la existencia de Dios, lo más grande era la oración y la confianza en el Señor, todo esto yo lo aprendí en los brazos de mi madre, una sencilla aldeana de Vitoria.

Hoy, el ambiente social ha cambiado, en los hogares no hay tiempo para dedicárselo a Dios, son pocas las familias que se reúnen para rezar el rosario, leer la Palabra de Dios…Europa y en general el mundo entero, se va alejando de Dios. Esto me produce una gran preocupación, no quisiera que este ambiente se infiltrara en las Comunidades de mis Hijas “ las Siervas de Jesús”. Sigo deseando que nuestras Comunidades sean un cielo en la tierra, donde las Hermanas trabajan por dar gloria a Dios, por ejercer la caridad con los necesitados al mismo tiempo que labran su propia santificación…¡ Que feliz me siento en el cielo cuando contemplo todo esto en las Comunidades de toda la Congregación…! Ámense mutuamente y vivan unidas en ese amor primero que prometieron al Señor… ¿ Puede haber mayor felicidad que vivir la entrega generosa al Señor y ser toda de EL ?.

Quiero recordaros alguna cosa de mi misma. Ya hace muchos años pero os lo ofrezco con el cariño de Madre que siempre os demostré. Cuantas dificultades tuvimos hasta ver florecer la Congregación, cuantas luchas, cuanta pobreza, cuantas horas de oración y de consulta al Señor por todos los medios que tuve a mi alcance para lograr acoger en mí misma y transmitirlo a todas las Siervas de Jesús el Carisma de Amor y Sacrificio. No dudé ni un momento en aceptar todas las espinas que se me presentaron para lograr que se trasformasen en rosas con las que fuesen coronadas todas las Siervas de Jesús…Recordad la alegría y la sencillez de nuestras comunidades primeras y volved a ello…” que dulzura, qué delicia, ver los Hermanos unidos ”, esto lo saboree profundamente en mis ratos de insomnio, de soledad, de recogimiento….¡ que mejor oración podía hacer que poner ante el Señor a cada una de mis Hijas, las Siervas de Jesús ?...Tantas cosas quisiera recordaros…pero tal vez no sea necesario, os deje mi testamento espiritual, la doctrina, las cartas…el testimonio de mi pobre persona que desee fuese un ejemplo vivo del mandamiento del amor que Jesús nos encomendó. Veía la mano de Dios y su voluntad en todas las cosas y esto me dio paz y consuelo, siempre me fue bien confiar en Dios y someter mi voluntad a los Superiores.

Hoy todo es diferente. La sociedad se va alejando silenciosamente de Dios y de la Iglesia, el modernismo ha sustituido el amor por la técnica, la oración por la eficacia…todo ha encontrado sustitutivos para marginar la presencia de Dios en el mundo y la presencia intima de Dios en el corazón del hombre…Pero ahí están mis Siervas, esa es la gran cantera de la evangelización, hablar a los hombres de Dios, hacer sentir la presencia de ese Dios que habita entre nosotros ejerciendo de forma delicada la Caridad, la misericordia, los servicios , la hospitalidad…Veo con alegría la extensión del Instituto por los distintos Continentes, la apertura de las obras apostólicas a las distintas necesidades que hoy se presentan en esta sociedad hambrienta y desfavorecida…mis Siervas han escuchado las palabras del Maestro “ dadles vosotras de comer y de beber y…de tantas cosas que necesitan ”…queridas Hijas, con la comida, con la bebida, con todo….dadles a Dios. El corazón humano, en el fondo, no puede vivir sin Dios, sin ese alguien trascendente que llene su vida. Es importante comunicar a cuantos nos rodean, nuestra experiencia de Dios.

Quiero tener un recuerdo para todas:

- Para las mayores, que vuestra fidelidad sea constante, que vuestro ejemplo sea un semillero de nuevas vocaciones y que esa lamparita siga encendida hasta que nos demos un fuerte abrazo en el cielo. Vuestra vida está llena de actos de amor y mi deseo es que el Amor os ayude a mantener la lámpara encendida hasta el último momento.

- Para las de edad mediana, hoy hacéis un esfuerzo para mantener la acción apostólica y caritativa de la Congregación, gracias y adelante, tened ánimo y confiad en el Señor, sois los Samaritanos que, en el S XXI están a disposición de Jesús para …” hacer lo que EL os diga “, seguro que la Stma Virgen está siempre a vuestro lado…Animo…

- Para las jóvenes, a vosotras que comenzáis este camino de entrega al mayor ideal, al amor de Dios y a la salvación de las almas quisiera transmitiros un especial impulso de generosidad y de entrega. La tarea más importante de la Iglesia en el mundo de hoy es la de suscitar y fomentar la experiencia profunda del Misterio de Dios. Tenemos unos apostolados hermosos que nos permiten un contacto entrañable con cada uno de nuestros prójimos lo cual sería un buen cauce para acercar las almas a Dios. Animo queridas Jóvenes, sois portadoras de una gran Misión, Jesús cuenta con vosotras y vuestro ejemplo y vuestra oración será importante para que otras jóvenes abracen nuestro carisma de amor y consagración en la vida Religiosa.

Gracias a todas por acogerse a la intercesión de nuestro P. D. Mariano, yo hubiese sido la primera en promover su causa ya que disfruté de su ayuda, de sus consejos y de su santidad.

Queridas Hijas, Siervas de Jesús, ya he pasado de la vida terrena a la vida definitiva de la casa del Padre. Bebed del encuentro con Dios, sed contemplativas en la acción y no tengáis miedo, Cristo está con vosotras os acompaña y os guía, nuestro fin es salvar las almas por el mundo entero. Cuantas cosas quisiera decir a cada una de mis Hijas las Siervas de Jesús, las tengo a todas presentes ante el trono de Dios Padre….

Otras muchas Hermanas, el P. Mariano y yo os esperamos para gozar de Dios durante toda la eternidad.

Me despido de todas con un fuerte abrazo y las bendigo.

Desde el Cielo
Mª Josefa del Corazón de Jesús

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