PROCESO DE CANONIZACION DE D. MARIANO JOSE DE IBARGÜENGOITIA
Don Mariano José de Ibargüengoitia murió el 31 de enero de 1888 en Bilbao. Al día siguiente de su muerte, Madre María del Corazón de Jesús escribe a sus hijas las Siervas de Jesús: “Es una voz general la de que lo hemos de ver en los altares, y si el Señor me concede algunos años de vida, seré la primera en promover su canonización”.
Cumpliendo el deseo de Santa María Josefa, la Congregación de las Siervas de Jesús, siendo Superiora General Madre Mercedes Miguel, dio comienzo a los trabajos previos para iniciar el proceso de Canonización de D. Mariano José de Ibargüengoitia.
El proceso diocesano de beatificación se abrió en Bilbao el 27 de septiembre de 2003, clausurándose el 10 de julio de 2004. El día 11 de noviembre de ese mismo año, tuvo lugar la apertura del proceso apostólico en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma, donde continúa su curso.
¿En qué punto se encuentra el proceso de don Mariano José? Se está finalizando la elaboración de la Positio, que consta de distintas partes:
1ª. Biografía documentada de don Mariano José de Ibargüengoitia, dentro del marco del siglo XIX bilbaíno, con toda su complejidad política, social, económica y religiosa. Esto centra la figura del Siervo de Dios en un tiempo y en un lugar concreto porque los santos, aunque han vivido con la mirada elevada al cielo, han sido los que mejor se han “encarnado” en la realidad que les ha tocado vivir.
2ª. Esté capítulo es el más importante: en él se trata del estudio de la práctica heroica de las virtudes (teologales, cardinales y anejas) por don Mariano, siempre basándose en declaraciones de testigos de la época que se conservan. La caridad, en todos sus aspectos, ocupa un lugar central.
3ª. Es el capítulo relativo a la “fama de santidad”, en la que se expone cómo esa fama de santidad de la que gozó don Mariano José durante su vida, que queda de manifiesto en el momento de su muerte y en los años sucesivos, ha llegado hasta hoy y sigue viva, especialmente en las congregaciones que se beneficiaron de su ayuda y en las parroquias en las que ejerció su ministerio.
También cuando se trata de probar la fama de santidad, todas las afirmaciones que se realicen tienen que ser avaladas por las declaraciones de los testigos. En el caso concreto de las Siervas de Jesús, que han declarado en el proceso diocesano celebrado en Bilbao, éstas hacen referencia, no sólo a los escritos o documentos que en nuestro Instituto hablan de don Mariano, sino, sobre todo, al testimonio de hermanas mayores que han vivido con nuestra santa Madre Fundadora y, desde el albor de la Congregación, recordaban la veneración que se tenía hacia don Mariano, al que consideraban un santo. Esto es muy importante.
En la última parte de este capítulo se recogen algunas de las gracias recibidas atribuidas a la intercesión de don Mariano. Si los fieles invocan al Siervo de Dios es porque lo tienen por santo, y su fama de santidad se va extendiendo a la par que se reciben favores y gracias, algunas de ellas, con visos de verdaderos milagros; a su vez, son los agraciados los que se convierten en los mejores trasmisores de lo que han creído y experimentado.
Completa la Positio la lista de los archivos consultados y el Sumario, que es una selección de los documentos más importantes a los que se hace referencia en las partes precedentes.
Se ha realizado una primera redacción de la Positio, en todas sus partes, y lo que falta ahora, es una segunda y definitiva, bajo la guía del relator de la Congregación de los Santos.
Queda poco para finalizar este trabajo y por ello urge contar también con un gran número de gracias o, aún mejor, con un milagro. Gracias y milagros muestran el poder y la misericordia de Dios y son señales de su Reino. Si la fe de los fieles está viva se pide, se sabe pedir, y se espera en el Señor que actuará a través de los santos.
Miércoles 29 de septiembre de 2010, por

